Internacional: La Conferencia Mundial sobre políticas culturales y desarrollo sostenible «Mondiacult 2025» concluye con una declaración final que compromete reforzar la protección de los derechos de propiedad intelectual
- 22 Oct, 2025
Juana Escudero Méndez
El documento, publicado al término de la Conferencia celebrada del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2025, en Barcelona, comienza declarando: “Los Ministros, Ministras y Autoridades responsables de Cultura de los Estados Miembros y de los Miembros Asociados de la UNESCO, reunidos en Barcelona los días 29, 30 de septiembre y 1 de octubre, 2025, en respuesta a los urgentes y complejos desafíos de nuestro tiempo y basándonos en la visión común establecida en la Declaración Final de MONDIACULT 2022, reafirmamos nuestro compromiso colectivo de anclar firmemente la cultura como componente y pilar de un desarrollo justo, pacífico y sostenible, no solo como derecho humano de toda persona a participar en la vida cultural sino también como bien público mundial. Nos comprometemos colectivamente a fortalecer las políticas e instituciones culturales y los sectores culturales y creativos en su totalidad, y a asegurar su interconexión con otras áreas del desarrollo. La cultura contribuye al bienestar de todas las personas, a la diversidad cultural y las expresiones culturales, a la preservación del conocimiento y del patrimonio, y al cuidado compartido de nuestro planeta.”
Afirmando los derechos culturales como derechos humanos, se detiene, entre otras dimensiones, en las necesarias protección, promoción y salvaguardia de la libertad artística y la libertad de expresión, el fomento, preservación y salvaguardia de la diversidad cultural y lingüística y de todas las expresiones culturales, enfatiza la necesidad también de reforzar la relación entre educación y cultura en todas las formas posibles y, al abordar la economía cultural y el trabajo decente, llama a reconocer los sectores e industrias culturales y creativos como motor fundamental de desarrollo económico sostenible e inclusivo, permitiendo la innovación y contribuyendo con una porción significativa a las economías nacionales, regionales y mundiales, y a apoyar el trabajo decente para los artistas, creadores y trabajadores de la cultura, incluyendo remuneración justa y protección social adecuada, con base en estándares internacionales pertinentes en materia laboral, defendiendo sus derechos económicos y sociales, reforzando la protección de la propiedad intelectual.
Propugna la promoción del acceso a los mercados culturales y al emprendimiento cultural, la necesidad de abordar los desequilibrios mundiales y regionales en la circulación de bienes y servicios culturales y una mejor distribución y visibilidad, hoydesiguales, de contenidos culturales en todas las plataformas, incluyendo las digitales.
Sus epígrafes 4 y 5 se ocupan de las capacidades de la cultura para la paz, la igualdad, la seguridad, el respeto y el entendimiento mutuos, la construcción de memoria e identidades compartidas, la reconciliación y la cohesión social a través del diálogo, la resiliencia y la realización de todos los derechos humanos, y del vital papel de la cultura y el patrimonio en la acción por el clima, al tiempo que el 6º se ocupa de la cultura y el patrimonio en situaciones de crisis.
Respecto a la imparable transformación digital, pide promover un enfoque centrado en el ser humano y basado en los derechos humanos, en un entorno digital que respete los derechos culturales, fomente la equidad y la accesibilidad y promueva la diversidad de expresiones culturales. Llama a la necesaria protección de los derechos de los artistas y creadores, incluyendo autores, actores e intérpretes, y titulares de derechos en entornos digitales, incluido un pago apropiado, salvaguardando sus derechos de propiedad intelectual, tales como los derechos de autor y los conexos, y a luchar contra los abusos en entornos digitales que afectan la cultura, incluidos los ciberataques, la desinformación, las prácticas discriminatorias y los usos poco éticos de la IA.
El epígrafe 8 de la declaración, dedicado a Inteligencia artificial y cultura, pide asegurar el uso de la IA para apoyar la salvaguardia y diseminación del patrimonio cultural y ampliar el acceso a la cultura; promover el uso, desarrollo y gobernanza responsables de los sistemas de IA, que habrán de basarse en el respeto de los derechos humanos y ser fiables, éticos, transparentes, seguros, sostenibles e inclusivos, abordando los sesgos. Aboga por un avance de la IA para fomentar la creatividad humana, la creación, descubribilidad, disponibilidad, accesibilidad, preservación cultural e intercambio de contenidos culturales diversos y multilingües creados por el ser humano, incluido el patrimonio cultural digital y por asegurar la participación significativa de la cultura en el desarrollo de políticas y sistemas de AI a escalas nacional e internacional. Afirma, asimismo, la exigencia de asegurar el reconocimiento y la protección apropiada de los derechos de propiedad intelectual, incluidos los derechos de autor y los conexos, al tiempo que se salvaguarda la diversidad cultural, y las contribuciones de los artistas, los creadores, los portadores, las comunidades y los profesionales de la cultura, en el contexto de la IA, para concluir con la necesidad de proveer apoyo a un enfoque de la IA en el sector cultural que fortalezca la agencia humana a través de la educación, la investigación y la innovación, sea transparente y proteja el derecho humano universal a participar en la vida cultural.
Tras abordar en su epígrafe noveno la necesidad de avanzar en la recolección, elaboración, análisis y compartición de datos culturales, evidencias e investigación, a nivel nacional e internacional, que legitimen, refuercen y orienten la capacidad de impacto y transformación de la cultura para un desarrollo sostenible de la humanidad, el párrafo final de la Declaración afirma: “Nosotros, los Ministros, las Ministras y Autoridades responsables de cultura (…) nos comprometemos a implementar las medidas, políticas, recursos y mecanismos para hacer de la cultura un pilar del desarrollo sostenible”, en los términos y con el alcance expresados en el documento.
Fuente: UNESCO